miércoles, 10 de agosto de 2011

sueños

Recuerdos

Me pare en el pórtico de la casa, el día nublado cobijaba mis memorias, parece que la naturaleza lee bien nuestros corazones, si fija su vista en el horizonte a lo lejos las montañas se cubren de esponjas que se escurren por sus laderas, el viento se vuelve tímido y el corazón se hincha, es inevitable suspirar, se añora todo, se anhela cada segundo por venir, el pasado amado y el futuro deseado, todo conspira, todo se aspira, todo se mete en los huesos y en este presente sigues tan viva como en mi más añejo pasado.

Te mire de cerca, pude sentir el hálito de tu alma mientras mis manos dibujan las formas perfectas de tu curvilínea forma de emitir sonidos, cerré los ojos y ahora son las tuyas las que tocan mi corazón generando el ritmo más volcánico del macro cosmos del ruiseñor y las odas caen como hojas en otoño, he vedado el vino al sabor, escondí el aroma a la flor, y descendí en las crestas de las olas que se forman en la corriente del arroyo que nace en tus labios, no quise abrir mis ojos, no quise amarrar mis manos, no quise cerrar la boca ni cubrir mi olfato, renacer es menester del amor.

Me senté en el primer escalón, exhausto; me había llenado una vez más, he mirado en silencio el pasar de los años, el pasar de las aves, la caída de imperios de sal, el crecer de los desiertos mas áridos, he tenido la suerte de ver muy de cerca como se forman las grietas en la piel de la tierra, como se secan las rocas y cuando la noche se acerca se rompen en pequeños pedazos, no importa cuánto parezca que todo se acaba, siempre al final llega la lluvia, moja los labios, nacen los besos, se forman caricias y en la danza más vieja que sabe la vida, surge de nuevo la esperanza de alma: morir en los brazos correctos.

Heme aquí moribundo, esperando la daga que dé el toque mortal y provoque el delirio, heme aquí postrado recordando los días pasados, reviviendo los besos robados, los suspiros regalados, las caricias no negadas, heme aquí retocando las viejas fotografías que guardo en el álbum de mi corazón, quiero hacerlas perfectas porque esa es la manía que tiene la razón.

Y si mañana no estoy ahí en el pórtico, no te asustes de seguro me senté en algún camión, que aunque lejos me lleve, no me aparta nunca del sitio que destinaste para mí en tu interior, es casi un hecho que recorro las rutas aquellas donde solíamos vernos, tocarnos, besarnos y ahogarnos de calor. No me esperes esta noche, ando de farra contigo mi amor.

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