viernes, 20 de noviembre de 2009

A ti las flores y a mi tu amor



Inicie mi camino con un grito, un grito no de desesperación o agonía, ni de tristeza o dolor, un grito de esperanza, un grito de: ¡Estoy vivo!



Hoy bastantes años han pasado ya desde ese día y no me había sentido tan vivo como en aquella ocasión, hasta hoy mujer, pero ya no grito, solo doy las gracias por seguir vivo y tener lo nunca soñado, amor, si acaso mi sino me hubiese reclamado ya mis pasos, no habría conocido tu alma tanto, como la conozco hoy, ahora es como un renacer, en este mundo suicida, loco, acelerado, ingrato, pero sumamente placentero al tacto de cada uno de los sentidos, un mundo hostil, renuente a entregar su sabiduría milenaria tan fácilmente y nos hace batallar cotidiana y arduamente, un  mundo lleno de sorpresas, incompleto por escencia y premeditadamente, se trata de eso, de pintarlo; para mi hay algo que lo hace inauditamente perfecto…

<< Tú >>


Tú, por quien río en los momentos amargos,
Tú, a quien dedico éxitos y fracasos
Tú, que amas tanto a este ser, que lo aceptas con todo y sus desvaríos,
Tú, quien sin empacho muestras perspectivas diferentes de la vida,
Tú, que con dulces palabras mitigas las penas que atraviesan mi corazón,
Tú, que con tus besos, cierras heridas que el camino le hace a mis pies,
Tú, que con una caricia sencilla reorganizas ideas que se escurren por mi mirada perdida,
Tú… si Tú, siempre Tú, que con amor has llenado mi río, siempre Tú, amiga perpetua de corazón taciturno, mujer pensante, pero que no lo haces tanto con el cerebro, sino con el corazón, Tú, que eres fuente, que eres viento y marea en el mar de mi alma, Tú… que eres mas que amiga, mas que Mamá… eres parte de mi y así será por mi eternidad… gracias a ti, mamá…

No hay comentarios:

Publicar un comentario