miércoles, 4 de noviembre de 2009

Bebi de ti y me hice inmortal

El pozo sin agua

Una mañana cuando abrí mis ojos, salí de paseo, en la orilla de un viejo pozo te vi sentada observando el fondo con ahínco, me acerque y me senté sin hacer ruido, observe cada detalle de tus ojos llenos de agua, vi como el pozo, viejo, cansado, sin vida, se iba llenando de ti, se iba llenando de sentimientos, de amor, de ilusiones perdidas; gota a gota, de forma paciente, cada mañana te sentabas una o dos hrs. a llenarle, y yo te veía… un día no llegaste mas; salí de paseo, caminando sin rumbo, me fui directo a ese sitio donde sabia habias escrito tu historia con gotas y bebí del pozo, te supe, te ame, te sentí, te metiste en mi, cada pequeña esfera que se introducía en mi, gritaba tu nombre (el cual nunca dijiste, pero ahora lo se), me di media vuelta, camine hasta la colina donde el sol aparecía cada mañana, seguí la ruta trazada por las sombras de los viejos abetos, hasta llegar la noche.. ahí, donde la luna iluminaba, estabas de pie, me acerque, mire las estrellas que tanto embeleso te causaban, tome tu mano, acaricie con un beso tu alma, miraste una nube, sonreiste, tocaste mi rostro, te esfumaste… cada noche me paro en el pozo, que ahora esta vacío de nuevo, cada mañana me levanto a pasear y mi corazón grita tu nombre al viento, mientras mis ojos te pintan perfecta, gota a gota, pues te saben perdida para siempre en el tiempo…

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