miércoles, 24 de marzo de 2010

La gente nube

En el sopor del medio día, el viejo Juan mascaba lentamente su tortilla, miraba fijamente con ojos nostálgicos todo ese  ahora árido paisaje, su boca se movía y sus ojos estáticos narraban otros días de fertilidad y abundancia, el viento tímido aparecía de vez en cuando solo para quemar la piel del rostro, el sol abrasivo  e implacable lo hacia añicos en sus garras. Por fin después de un trago corto a la botella de mezcal,  Juan Zapatudo como le llaman en el pueblo, rasga con su voz el silencio espectral que inundaba mi mirada.
-Hace mucho tiempo, cuando las estrellas eran mas y brillaban mas cerca de la tierra, todo esto ingeniero, fue un gran lago. La gente iba desde aquí hasta Teitipac en lanchas o a Guelavía o Macuilxhochitl, también de piedra antigua la gente salía en sus lanchas, sabe ingeniero, el nombre real no era Yagul, pero un inepto que no sabia hablar la lengua antigua le puso así. Ahora ya no importa supongo. Los nombres son para ser olvidados, a menos que las acciones lo graben en piedra, aunque ahora no estoy muy seguro de ello, es irónico, la piedra antigua dejo de llamarse así.
Sabe ingeniero, hace mucho tiempo aquí llovía mucho, los ríos llevaban peces, anguilas, había patos, agua limpia, hoy solo el polvo y los recuerdos llenan estos cauces; escuche decir hace días que el gobierno debía hacer algo. Jum! ¿Qué chingaos pueden hacer esos putetes peinaditos pa que vuelva a llover? Los tiempos han cambiado, hasta la tortilla me sabe diferente. Debemos comenzar a vivir con lo poco que aun tenemos, hay que cuidar esto ingeniero, aunque ahora le parezca poco, mañana este poco le sabrá a mucho cuando ni este poco quede.
Yo mire fijamente a Juan Zapatudo y le pregunte:
-¿Cuántos años tiene Don Juan?
-Allá, atrás de ese cerro esta mi maguey ingeniero. Chulas matas que tengo, esa planta crece azul como las hojas del encino, verde como el mismo cielo, sus pencas son los brazos que se elevan al sol y le retan “Ven aquí infierno y quémame si puedes”, aun así sin lluvia abundante esa planta crece bonita, gorda y cuando se le cuece sabe dulce como el beso de la mujer amada, su saliva embriaga y nos lleva al mundo donde todo es posible y uno grita y baila y duerme profundamente.
Camine, porque sino vamos a regresar muy noche y la mujer que canta nos puede llevar lejos para nunca volver.
No pude evitar pensar en esa historia, caminaba con mis pies pesados y mis ojos ahora veían al mundo de forma diferente, vi esos árboles carentes de hojas, esos arbustos que tienen muchas espinas, mire de cerca los magueyes silvestres, las nubes, el cauce, las piedras, escuche el silbido del pastor que llama a sus chivos, vi las aves que ahora se refugiaban del sol en las ramas de los pocos árboles perennifolios que habitan esta región zapoteca; no pude evitar recordarte, pensarte y extrañarte me sentí Pedro Paramo viajando a Cómala, me sentí Dante caminando junto a Virgilio y tu mi Beatriz, lejos. Por primera ve3z en mi vida quise ir al futuro y contarle de este mi presente que para él ya es pasado, quise ir y ver a las plantas y animales que mutaron y se adaptaron a las nuevas condiciones de vida, quise ser parte de lo efímero de la vida pasada y de la perpetuidad del futuro, quise tener una flor en mis manos y darte un beso mientras miraba tus bellos ojos y te decía: “te quiero mujer, eres la mas hermosa criatura que ha existido en mi mundo moribundo, estoy convencido que en mi mañana aun brillaras, aun llenaras los cauces que recorren mi cuerpo y alimentaras mis ansias de vida que hoy me consumen los pasos” pondré esta flor en tu bella orejita, no te hará mas bella pero tu si la convertirás en un suspiro, en una sonrisa, en un beso, en un bello recuerdo.
-No le dije ingeniero, mire nomas que chulada de maguey crece en mi cerro.
He llegado a Cómala y mis labios secos me hacen mirar hacia las nubes para ver el baile aéreo del zopilote, quiero vivir para siempre encada ser que habita este mundo, solo para cantar un día en el futuro, lo bello que es hoy que tú habitas en el universo.
-Uyyy Don Juan este es el mejor maguey que he visto, es usted un viejo zorro, se la sabe de todas todas, si esa mujer que rapta hombres viene por nosotros, sin duda que usted la roba primero….

Así nos fuimos caminando, devorando el tiempo o quizá deba decir, siendo devorados por el tiempo.