Tras la puerta
Ella lo miro con un poco de molestia e incertidumbre, su mirada hacia la pregunta que él no quería escuchar esa tarde. La miro y con voz dura le dijo:
-Sólo vine a despedirme, no quería irme sin verte una vez más, sin tener motivos suficientes para partir lejos de tu corazón. No quiero irme sin decirte que cada día que pasamos juntos fueron maravillosos, quiero que siempre recuerdes que los te amos que te di fueron reales y sinceros, me voy y no quiero.
Él se aferraba a la mochila que llevaba, ella lo miraba con cansancio. Él quería besarla, ella quería cerrar la puerta. Él quería pedirle que lo intentaran una vez más, ella quería decirle que todo debió terminar desde hace mucho. Él agacho la cabeza y se trago el amor que le asfixiaba en la garganta, ella exprimió su corazón y expulso las últimas gotas de “algo” que alguna vez sintió por ese sujeto.
Ella le preguntó: ¿Te irás ya?
Él la miro con esperanza de que su pregunta indicara algo mas, quería creer que le estaba diciendo no te vayas aun, pasa y tomémonos de las manos un momento y lee en mis ojos todo lo que calla mi boca.
Ella se dio cuenta y le dijo tajantemente:
-Estoy ocupada, gracias por todo, deseo que te vaya bien en tu nueva vida y que encuentres pronto a alguien que si te valore y te ame como yo no pude. Se feliz y buen viaje.
Ella cerró la puerta, él abrió los lagrimales.
Afuera él caminó sin rumbo, con los pies cansados y la mirada peor, adentro ella me abrazo del cuello y respondió a mi pregunta:
-Solo era una de esas personas que leen la biblia, pero le dije amablemente que ahora no podía atenderle, aun así insistió un poco, pero entendió. Se fue, no creo que regrese más por aquí.
No se lo dije, pero al volver de la cocina los vi y escuche todo. Yo la mire, ella me miro, él nos vio por la ventana, dejo la rosa que se le había olvidado darle minutos antes, lo mire, me miro, me sonrió, le sonreí, ella me beso, yo la bese, me levante, me despedí.
Ella tenía razón, no volvió mas por ahi, tampoco yo.
